La potencia para los puntos de recarga se calcula estimando los kWh diarios según kilómetros y consumo, dividiéndolos entre horas de carga y añadiendo margen por pérdidas; comprueba potencia contratada. Habitualmente 3,7–7,4 kW bastan para uso nocturno; 11–22 kW para cargas más rápidas.

